DIPLOMADOS PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN EN BAJIRÁ

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Por Carlos Ossa

El 26 de noviembre finalizaron dos diplomados en Belén de Bajirá realizados por la Comisión de Conciliación Nacional y avalados por la Universidad Santo Tomás.
El primero llamado “Pases para la Reconciliación” se llevó a cabo con la sociedad civil en la Parroquia Nuestra Señora de Belén de Bajirá. Allí participaron líderes de diferentes procesos comunitarios y de víctimas; representantes de organizaciones afrodescendientes e indígenas; servidores públicos, comerciantes, docentes, estudiantes universitarios. En su gran mayoría habitantes de las poblaciones de Belén de Bajirá, Carmen del Darién y Riosucio. De este grupo se certificaron 47 personas.
El segundo diplomado denominado “Interacciones por la Paz” se desarrolló con exguerrilleros del frente 57 de las Farc en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Silver Vidal Mora ubicado en la vereda Caracolí del corregimiento de Brisas (Carmen del Darién). De este grupo se certificaron 18 personas.
Estos diplomados hicieron parte de una propuesta concebida para propiciar espacios de acercamiento, interacción e incidencia entre personas que en su condición natural de gestores de paz en sus territorios están interesadas en trabajar en pro de la reconciliación, incluyendo también a exguerrilleros en proceso de dejación de armas e integración a la vida civil. Se llevaron a cabo en 6 regiones del país cercanas a Zonas de Reincorporación de integrantes de las Farc, en las poblaciones de Tame (Arauca), Iconozo (Tolima), Tumaco, Mesetas (Meta), Tagachí (Quibdó) y Bajirá (Antioquia-Chocó).
Fueron diseñados e implementados por la Conferencia Episcopal de Colombia a través de la Comisión de Conciliación Nacional, financiados con recursos de la Embajada de Alemania y contaron con el respaldo de las diócesis en los territorios, como una aporte a la construcción de iniciativas de reconciliación con Justicia Social, en el marco de la implementación de los acuerdos de paz.
Los diplomados llevados a cabo en Bajirá, contaron con el apoyo de la Diócesis de Apartadó y fueron posibles gracias a la articulación y el trabajo mancomunado entre las parroquias Nuestra señora de Belén (Bajirá) y Nuestra señora del Carmen (Riosucio).

¿En que consistieron?
Se llevaron a cabo 9 jornadas con el grupo conformado por la sociedad civil y 7 jornadas con el grupo de exguerrilleros. Se concibieron como unos espacios de formación humana articulados alrededor de cuatro ejes temáticos: Construcción de memoria territorial, los acuerdos de paz, formulación de proyectos para la reconciliación y autocuidado con enfoque psicosocial.
Para ello se implementó una metodología lúdica-reflexiva basada en la utilización de diversas estrategias creativas y la exploración de diferentes lenguajes expresivos como el tejido, el juego, la escritura y los materiales audiovisuales, que favorecieron la participación activa de las personas asistentes y la construcción colectiva de conocimientos en torno a las temáticas propuestas.
De esta manera se lograron generar vínculos de confianza al interior de los grupos, que favorecieron la escucha, el respeto y la solidaridad entre las personas participantes, estimulando así el intercambio de experiencias y bagajes vitales, que dejaron en ellas grandes aprendizajes significativos.
Al final del proceso, en las tres últimas jornadas se propiciaron encuentros entre el grupo de la población civil y el de exguerrilleros. Fueron actividades muy memorables donde todas las personas que participaron mostraron una gran disposición y apertura al encuentro, a la conversación, a la escucha, incluso aquellas que habían sido víctimas de las Farc durante su etapa de guerra. Fue un escenario muy emotivo, a la vez difícil y bello, pero sobre todo muy sanador para unos y otros.

¿Qué aportó el diplomado?
En un momento de fuertes tensiones locales suscitadas por el conflicto limítrofe de Bajirá y de gran incertidumbre generada por la implementación de una zona de reincorporación de las Farc en el territorio, el diplomado brindó la posibilidad de propiciar consciencia y reflexión crítica en torno a la manera apasionada e irreflexiva con la que nosotros los Colombianos solemos afrontar a los contradictores, negando la posibilidad básica de la escucha mutua y de la argumentación; con este espacio buscamos ir más allá de los imaginarios radicales promovidos en las redes sociales y los medios masivos de comunicación, enfocados en polarizar a la ciudadanía para hacerla más manipulable en función de diversos intereses particulares.
Ante las altas cargas de dolor acumuladas por personas y comunidades que han padecido los rigores de la guerra durante décadas, este espacio favoreció la posibilidad de nombrar algunas de estas situaciones y tramitarlas de manera individual y grupal a través de diferentes medios artísticos y lúdicos, vía el modelado, la escritura, el tejido y el juego, enmarcados siempre en un contexto reflexivo y sensible.
En relación a los prejuicios y temores existentes por parte de la población civil con respecto a los exguerrilleros y de estos últimos frente a las comunidades de su entorno, los encuentros realizados brindaron la oportunidad de que unos y otros contrastaran sus ideas previas a partir de la experiencia de encontrarse y conversar cara a cara, teniendo así la posibilidad de sacar sus propias conclusiones, que en la mayoría de los casos fueron mucho más amplias que sus prevenciones iniciales.
La posibilidad de tender puentes entre personas que por las circunstancias propias de la guerra quedaron ubicadas en las dos esquinas potenciales del conflicto armado, en su rol de víctimas y victimarios, fue una acción que superó las expectativas que se habían proyectado desde el diplomado y mostraron la posibilidad sanadora que estos espacios permiten a pesar de los retos que implican.

¿Qué aportaron las personas asistentes?
Durante este proceso de aprendizaje mutuo fue muy evidente el interés y el compromiso de las personas participantes, especialmente de aquellas que hicieron parte del grupo conformado por la sociedad civil, quienes siempre estuvieron allí en cada jornada para darlo todo, a pesar de sus múltiples compromisos y actividades. En este sentido vale la pena destacar el hecho de que un diplomado que fue diseñado para 30 personas haya terminado convocando a más de 50 asistentes, de los cuales 47 lograron certificarse gracias a la continuidad en su asistencia.
También es importante señalar aquí el esfuerzo y dedicación de las personas participantes que se movilizaron por agua y tierra desde sus comunidades en Carmen del Darién y las zonas alejadas de Riosucio, para asistir cumplidamente a esta cita.
Estas personas en general evidenciaron un interés genuino en aportar a la construcción de la reconciliación y la paz en sus comunidades, como lo evidenciaron los proyectos que pudieron esbozar durante el proceso, algunos de los cuales ya se vienen desarrollando a pequeña escala en sus espacios cotidianos, estas propuestas evidenciaron su preocupación por las poblaciones etarias en sus territorios (niñez, juventud, adultos mayores), por la sustitución de cultivos de uso ilícito, por el fortalecimiento de sus organizaciones sociales, por la reconstrucción del tejido social en los territorios, por la disminución de la violencia intrafamiliar, por la implementación de proyectos productivos.
La disposición de apertura y la actitud de respeto de las personas participantes fue el factor definitivo que favoreció el diálogo de saberes y el aprendizaje mutuo, porque las lecciones más trascendentales provinieron de los testimonios de los propios participantes. En este sentido podría decirse que los diplomados como tal fueron un pretexto pedagógico que favoreció la posibilidad de tejer confianzas, pero ante todo de generar apertura mental y emocional frente a otras visiones de la vida y el mundo.

¿Qué se pudo construir?
Durante el proceso vivido lo que fundamentalmente se logró fue construir tejido humano, es decir la posibilidad de sentir que no estamos solos, que somos muchos esforzándonos por construir otros mundos posibles.
Se fortalecieron y nutrieron muchos vínculos y relaciones entre personas con diversos roles de liderazgo que sin duda continuarán compartiendo y de seguro encontrándose para hacer nuevas cosas para ellas mismas y para el beneficio de sus comunidades.
Se logró un importante acercamiento inicial entre exguerrilleros y sociedad civil que puede ser el germen de otros encuentros y articulaciones que favorezcan la reincorporación efectiva de estas personas en las diferentes comunidades que se encuentran cercanas al territorio donde hoy están asentados.
Las personas participantes evidenciaron a través de sus testimonios la manera en que han logrado implementar muchas de las herramientas metodológicas que se abordaron durante el desarrollo del diplomado, en los procesos comunitarios y educativos que acompañan y en algunos casos incluso al interior de sus propios grupos familiares.
Estas acciones generaron una importante posibilidad de articulación entre las parroquias de Bajirá y Riosucio, en torno a un objetivo común que es la reconciliación social y la construcción de paz con justicia social. Surgieron aquí unos aprendizajes muy importantes a nivel operativo, logístico y pedagógico que sientan las bases para la realización de futuros proyectos similares.

¿Cómo funcionó la logística durante la realización de esta experiencia?
Gran parte del éxito de este diplomado tuvo que ver con el gran compromiso que desde el inicio asumió el equipo humano que lo hizo posible, ya que siempre se notó una gran disposición entre las personas responsables de las diferentes tareas logísticas, desde quienes tenían a su cargo la preparación de los espacios y los materiales que fueron impecables, pasando por aquellas que estaban encargadas de preparar los alimentos siempre de gran calidad, continuando con las practicantes universitarias que apoyaron las relatorías e incluso lograron articular sus proyectos académicos con el diplomado generando importantes valores agregados para el mismo y haciendo especial énfasis en el manejo óptimo de los recursos por parte de la Parroquia de Belén de Bajirá que los hizo rendir al máximo, tanto que dieron para cubrir un número mucho mayor de los participantes inicialmente presupuestados por la Comisión de Conciliación Nacional, ante la buena respuesta que tuvo la convocatoria y el gran interés que manifestaron muchas personas por participar en la propuesta.
Gracias a este gran trabajo, durante cada sesión, las personas participantes pudieron encontrar un escenario muy dispuesto, con todas las condiciones para llevar a cabo las actividades, gracias al cuidado de una serie de detalles que todo el tiempo le brindaron un gran nivel al diplomado.
La última actividad en la que se llevó a cabo una construcción colectiva maravillosa que le dio vida una estructura colectiva adornada con mensajes y tejidos construidos por las personas participantes, brilló especialmente por la bella disposición del espacio que fue organizado con dedicación y esmero aportando al acto de clausura la dignidad que merecía un proceso vivido con tanta disposición y compromiso por cada uno de los actores que participaron en él.

¿Cuál es la principal satisfacción que dejan estos diplomados?
La gran receptividad de la gente en estos territorios frente a estos temas, las pocas deserciones que se presentaron durante el proceso y el incremento del grupo en relación a la disponibilidad inicial con que se contaba, ponen de manifiesto el gran interés que muchas personas tienen por reflexionar a profundidad frente al tema de la paz y la reconciliación en estos territorios en los que los derechos fundamentales han sido tan vulnerados.
Los ejemplos de reconciliación de algunos de los participantes a lo largo de este proceso, se convirtieron en motivo de inspiración para la gran mayoría del grupo, por el alto grado de humanidad demostrado y por el nivel de dignidad con el que afrontaron sus pérdidas.
En este sentido fue muy conmovedor el testimonio de uno de los participantes que siendo víctima de las acciones violentas de las Farc y del paramilitarismo en repetidas ocasiones (7 familiares asesinados por un grupo y 7 por el otro), tuvo la entereza para participar en los encuentros con el grupo de los exguerrilleros y además fue capaz de manifestarles su dolor e incomprensión frente a unos actos que dejaron sin vida a personas amadas, que desde su perspectiva siempre fueron íntegras y no merecían el cruel destino que tuvieron. Un acción que en alguna medida lo ayuda a sanar a él, pero también a todos aquellos que estuvimos allí y escuchamos, incluidos los exguerrilleros, porque las cosas atroces que han pasado en Colombia, no competen sólo a víctimas y victimarios; interpelan a toda la sociedad en su conjunto, que en su indolencia permitió que estas cosas pasaran y que también tiene que superar las heridas colectivas dejadas por la guerra, para salir del círculo de las violencias interminables y lograr así vislumbrar otros horizontes posibles.
Finalmente es importante destacar otras dos situaciones singulares pero a su vez bastante relevantes por lo que muestran en términos de perspectivas para la reconciliación. Ambas sucedieron a partir de los encuentros entre el grupo de la población civil y el de exguerrilleros. En el primer caso, luego de una de estas actividades, uno de los comerciantes que participó asiduamente en el diplomado se me acercó y me dijo en voz baja - le confieso que yo he odiado mucho a esta gente de las Farc, pero después de conversar hoy con estos muchachos me doy cuenta que sólo son unos campesinos arrinconados por las circunstancias, que merecen otra oportunidad - . Momentos después, otro participante también me abordó, diciéndome – Mire yo tengo una parcela de plátano y si antes de hoy me hubieran dicho que le diera trabajo a esa gente, yo no lo hubiera hecho, pero después de conversar con ellos y compartir este rato, yo le daría trabajo a eso muchachos -.
En conclusión, necesitamos muchos espacios como estos, para poder encontrarnos, para conversar, tramitar los odios, sanar el dolor, superar los prejuicios y sobre todo para hallar la manera de aprender a caminar juntos sin matarnos a pesar de nuestras diferentes visiones de la vida y del mundo, para que así algún día podamos construir un país en el que quepamos todos.

Si desea mayor información puede consultar en: http://www.comisiondeconciliacion.co/

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