ACTOS INICIALES DE LA NOVENA
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.
 
ORACIÓN INICIAL
Madre de los pobres, de quien peregrina te pedimos por América Latina, tierra que visitas con pies descalzos apretando fuerte un Niño en tus brazos.

América despierta Sobre tus cerros despunta la luz de una mañana nueva, día de la salvación que ya se acerca, sobre los pueblos que estaban en tinieblas ha brillado una gran luz.
  Luz de un Niño frágil que nos hace fuertes, luz de un Niño pobre que nos hace ricos, luz de un Niño esclavo que nos hace libres, esa luz que un día nos diste en Belén.

Madre de los pobres, hay mucha miseria porque falta siempre el pan en muchas casas. El Pan de la verdad falta en muchas mentes, el Pan del amor que falta en muchos hombres.

Oremos
"Permítenos María, participar en tu peregrinación a través de los países de América del Norte, del Centro y del Sur, donde eres tan conocida y venerada. Desde Guadalupe, en México, hasta la Aparecida, en Brasil; desde Luján en la Argentina hasta la Caridad del Cobre, en Cuba; desde Coromoto en Venezuela, hasta Copacabana, en Bolivia. Desde Notre Dam du Cap en Canadá hasta Chiquinquirá en Colombia y por muchos otros lugares... María, sé peregrina con nosotros por los senderos del mundo..." Madre y Señora Santa María de la Antigua del Darién, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra tuya y salvación nuestra, alcánzanos de Dios la gracia que por tu medio pedimos en esta novena. María Madre de la iglesia... ruega por nosotros.
 
DÍA PRIMERO (06 DE AGOSTO)
“Y TÚ PEDRO, CONFIRMA EN LA FE A TUS HERMANOS”
Por el Pbro. Manuel Gregorio Paternina Álvarez
Junto al lago, según Mateo 16, 13-20, en una faena de labores diarias, Jesús nos regaló la imagen visible de la autoridad que nos garantiza su Presencia amorosa dándole a Simón las llaves del Reino de los Cielos. En consonancia con toda la tradición bíblica, Cristo, El Señor, Dios Con Nosotros, le cambia el nombre a este pescador humilde: CEFAS, en lengua aramea: ROCA, en griego: PETROS, en latín: PETRUS, en español: PIEDRA. Viene Francisco a nuestra tierra. Él tiene las llaves del Reino para atar y desatar. Él es el Pastor del Rebaño Universal. Qué alegría recibirlo! Máxime cuando todos estamos ya fascinados por su ternura y sencillez, que hacen gala del nombre que Dios le inspiró.

Francisco recibió los tres mandatos de Jesús:
1. Ser cimiento, fundamento de la fe de la Iglesia. El Espíritu Santo lo asiste para que a través de su ministerio petrino nuestra Barca no naufrague en los mares de este mundo mientras navegamos al Puerto de la Salvación. Oh, maravilla gloriosa!

2. Tienes las llaves. La autoridad para abrir el Reino de Dios. Gozamos con él de ser el pueblo de Dios.

3. “Confirma a tus hermanos.” Jesús le da la gracia de Lo Alto. Es el carisma propio y único del Papa que se difunde como un perfume en toda la faz de la tierra. Él tiene ese nombre nuevo pronunciado por la boca del Señor. “Viene a acompañar y a sembrar la fe en todos los hombres y mujeres y mujeres de buena voluntad, a ser principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad… (Demos el Primer Paso, pág. 29).
 
GOZOS
Santa María, Santa María de la Antigua del Darién a tu lado y con alegría caminamos en la fe.

Cuando la Iglesia nos llama a la Nueva Evangelización queremos que tú presidas de nuevo esta gran misión.

Madre mía, Madre de Dios quiero mi corazón lleno de tu amor y de tu mano quiero María construir el Reino de Dios.

María evangelizadora de mi tierra americana en tu Santuario te aclamo como Reina y Soberana.
  Enséñame a vivir como lo hiciste tú haciendo a cada momento lo que nos dice Jesús.

Perseverando en la oración con la Iglesia de tu Hijo fuiste signo de esperanza en la venida del Espíritu.

Ahora que brillas en la Gloria de la Nueva Jerusalén acompañas con amor materno a tus pueblos del Darién.

Nuestra Iglesia de Urabá Pone en ti toda su confianza acompaña nuestro caminar siendo Dulzura, Vida y Esperanza.
 
ORACIÓN FINAL (DEL PAPA FRANCISCO EN LA CARTA “LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO”)
Virgen y Madre María, tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.

Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.

Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino.

Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión, del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros.

Amén. Aleluya.
 
DÍA SEGUNDO (07 DE AGOSTO)
"AVIVEMOS LA FE QUE EL SEÑOR HA SEMBRADO"
Por el Pbro. Manuel Gregorio Paternina Álvarez
El Papa Francisco insiste en la alegría del Evangelio.
1. A nosotros llegó el KERIGMA desde 1492. Fue nuestro primer anuncio gozoso, de Jesucristo. Fue el pregón maravilloso de que todos los pueblos de la tierra cuando reciben el anuncio de la salvación, en el bautismo reciben El Reino de Los Cielos en la persona de Jesús, que murió y resucitó para darnos la Vida Eterna. Esto es alegría. Por eso se llama Buena Noticia. Somos el tesoro de la parábola donde un hombre, Dios Padre, nos descubre y vende todo lo que tiene para comprar, no sólo el tesoro, sino todo el campo donde está escondido el tesoro, es decir el mundo estero. La fe, un regalo estupendo de Dios Padre, llega por Jesús, al que ese Padre Misericordioso resucitó con su Resuello, que es el Espíritu Santo, se difunde feliz entre nosotros y ahora viene a ser fortalecida con el Papa Francisco.

2. El amor misericordioso del Padre Dios es para todos. En la Carta a Los Hebreos (1,1-2), se nos dice que ese Padre amoroso, habló en todos los tiempos y de diversos modos. Y que ahora, nos habla por su Hijo único. Muriendo, Jesús fue resucitado por su Padre, que le dio su propia respiración. Cristo Resucitado, no tiene ya la vida anterior como hombre. Su nueva vida ahora es la misma del Padre. Y Jesús nos da esa Vida Nueva en el bautismo. Es la Vida Eterna, que Él nos manda a ofrecerla a toda la creación.

3. Es necesario REAVIVAR EL DON DE LA FE. Todo el Nuevo Testamento, o sea el Antiguo Testamento a través del filtro que es Jesús, nos da la certeza de las promesas de Dios (Hebreos 11, 1; Mt 10,22). Y como las Promesas de Dios no son imposición, sino una oferta, se hace necesario ser humildes y pedir la perseverancia cada día. La espiritualidad bíblica nos pide dependencia diaria de ese Padre amoroso. Así lo expresamos insistentemente cuando oramos con el Padrenuestro. Igual que los judíos en el desierto, cada día Dios les daba el maná de ese día. No les daba el de mañana hoy. Lo hará mañana. “Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Nuestro Señor.” (ritual del Bautismo, profesión de fe). El humilde Francisco viene a acariciarnos en nombre de Jesús. Ese gozo nos pone en oración pidiéndole a Dios que nos prepare con su Espíritu Santo para ser tierra buena donde la semilla del Evangelio siga creciendo y dando frutos abundantes.
 
DÍA TERCERO (08 DE AGOSTO)
"CREZCAMOS EN LA ESPERANZA"
Por Mons. Hugo Alberto Torres Marín.
Lectura de la Carta Romanos 8, 18-25
“Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros… Porque nuestra salvación es en esperanza y una esperanza que se ve, no es esperanza, pues ¿Cómo es posible esperar una cosa que se ve? Pero si esperamos lo que no vemos, aguardamos con paciencia.”

La esperanza es la virtud teologal que nos hace anhelar la felicidad desde lo más profundo del ser; no hay mayor felicidad que tener a Dios en el corazón, saber que toda la vida está dirigida a Dios. Dice san Agustín “no hiciste, señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.

Para ejercitar la esperanza, para que el anhelo de Dios crezca en nuestra vida es necesario fomentar la oración, mantener el anhelo de Dios a pesar de los sufrimientos de la vida, el dolor, las frustraciones y actuar con conciencia recta en las decisiones de la vida presente.

En medio de las situaciones que hacen difícil que Colombia tenga una paz estable y duradera, es necesario que todos los creyentes sembremos en los demás la semilla de la esperanza, y contagiemos a todos los que están cerca de nuestro anhelo de Dios, del deseo de la reconciliación, el perdón y la paz. Para que incrementemos estos anhelos, abramos nuestro corazón al mensaje del Papa Francisco en su próxima venida.
 
DÍA CUARTO(09 DE AGOSTO)
"DEMOS FRUTOS DE CARIDAD EN NUESTRAS COMUNIDADES"
Por Mons. Hugo Alberto Torres Marín.
“Se mantenían constantes en las enseñanzas de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Pero el temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y signos” (Hch 2, 42-43).

La comnidad cristiana tiene un único fundamento: el Amor, entendido al estilo Dios, es decir, como permanencia. “Dios es Amor y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él (1Jn4, 16). Como permanencia en la unidad, en la diversidad. Amor a Dios y amor al prójimo. Este amor se hace manifiesto en las relaciones familiares y parroquiales; grupos apostólicos, en el trabajo, en el vecindario, en el municipio, en el País.

Para los creyentes, la mejor expresión de la comunión es la Iglesia, casa y escuela de la comunión. Es decir, lugar donde se aprende a vivir en familia. Donde cada miembro descubre su función propia para construir la comunión de todo el conjunto: la Iglesia comunidad de amor perfecta.

Todos los miembros de la Iglesia están llamados a reflejar la “gloria del amor de Dios que es comunión y de esta forma atraer a las personas y pueblos hacia Cristo”. La manera de hacerlo es reflejando en la propia vida lo propio de Dios: el amor, la unidad, la fraternidad, la acogida, la inclusión de todos sin excepción.

Como comunidad de amor, los creyentes de Colombia nos preparamos para la visita pastoral del santo Padre, participando de la vida de la iglesia, con la oración, la Eucaristía, los encuentros de reparación, las obras de caridad y misericordia para con los hermanos más necesitados. Es importante reforzar la vida de la familia, del vecindario, del lugar de trabajo y especialmente construir con alegría la condición de ciudadanos de Colombia.
 
DÍA QUINTO(10 DE AGOSTO)
"SEMBREMOS CONFIANZA EN NUESTRAS RELACIONES"
Por Pbro. Fredy Laín Silva Chaparro
En un país dividido por las secuelas que dejo 50 años de violencia, es necesario recuperar la confianza como pueblo colombiano, y así favorecer la cultura del encuentro y la reconstrucción de una nueva nación.

Pero para poder llegar a esa reconstrucción de una nueva sociedad colombiana, todos los discípulos del Señor necesitamos recuperar y ayudar a recuperar la confianza para poder crecer, evolucionar y desarrollarnos, ya que la confianza es clave fundamental para caminar por la vida, y crecer en lo que somos y hacemos. Solamente se crece en la confianza desde la luz del evangelio, ya que este nos hace más tolerantes, misericordiosos con nosotros mismos y con los demás. Por ello deben ir de la mano la confianza y la misericordia, valores que nos alientan a mirar el presente y confiar en lo sano y bueno que hay en el corazón de cada colombiano.

Y para lograr una Colombia perdonada y perdonadora, hay que convertirnos como discípulos misioneros en sembradores de confianza, porque ella no solo es sinónimo de esperanza, fe, seguridad, certeza, sino que nos posibilita espacios para aprender a perdonar y sanar las heridas que dejaron las secuelas de la violencia, y poder así construir vínculos de fraternidad y a reconocer que el otro es un don para mí.

En conclusión, la verdad, la reconciliación y la confianza, unidas, nos ayudan a ser sembradores y artífices de una Colombia nueva.
 
DÍA SEXTO(11 DE AGOSTO)
"SEMBREMOS PAZ EN NUESTRAS PALABRAS"
Por Seminarista Yonatan Londoño Acosta
Hablar de la vida nueva en Cristo es referirse al auténtico Cristiano que ha renovado, en su experiencia de fe, la intimidad de vivir en Cristo y en Él, comunica al corazón del ser humano la Buena Nueva que produce la transformación del hombre viejo al hombre nuevo en el que reina la alegría, el amor y el perdón. Esta alegría que gesta la vida nueva en Cristo llena el corazón y la vida entera del cristiano que vive en unidad y comunión. La fe auténtica supera las barreras de todo egoísmo.

El hombre nuevo erradica de su lenguaje la violencia. Quien ha vivido un encuentro con Jesucristo hace un verdadero giro de vida, ya que el cambio se ve en su modo de actuar, vivir y expresar su relación con otros.

Como colombianos estamos llamados a dar el primer paso para pasar de la muerte a la vida; del odio al amor; de los egoísmos al compartir; de salir de nosotros mismos para ir en busca de aquellos que nos necesitan. Estamos en el tiempo de iniciar algo nuevo; de dar sentido a nuestra fe; de ver en el otro al hermano; de sentir que somos una verdadera familia que busca la unidad, el amor y La Paz.

El hombre nuevo no sólo erradica de su vida las malas palabras, sino las malas acciones y actitudes que por muchos años han herido a nuestros seres queridos. El hombre nuevo está llamado a pedir perdón, a perdonar, a vivir la experiencia de sentirse amado como persona y como hijo de Dios. Estamos en el tiempo de ir más allá de las palabras; a las acciones concretas con aquellos que nos rodean. El

Mundo cambia cuando cambiamos nuestro alrededor por eso somos artesanos de La Paz, estamos llamados a vivir esta paz desde el corazón y expresarla con signos concretos de amor y fidelidad.

Este camino de preparación para vivir la visita del papa Francisco es una invitación de Jesús que nos llama a ir más allá de lo que hemos vivido y empezar a ser artífices de nuestra historia, de la Paz tan anhelada que buscamos. Pero la Paz nace del corazón y nace descubriendo que el otro es importante y es hijo de Dios.

No tengamos miedo a ser honestos y santos, no tengamos miedo a describir lo bello de otro; a ser nosotros mismos ya que Dios nos ama como somos pero nos invita a servir y perdonar. Ser santo es muy fácil "sonríe, sé amable, respeta la dignidad de los otros y sobre todo descubre en cada uno de ellos a Cristo."
 
DÍA SÉPTIMO(12 DE AGOSTO)
"SEMBREMOS BONDAD CON NUESTROS ACTOS"
Por Seminarista Yonatan Londoño Acosta
¿Qué es la bondad? La palabra bondad viene del latín bónitas, bonitátis, que significa inclinación a hacer el bien, cualidad de lo bueno.

La Iglesia entiende que hacer el bien o ser bondadosos es la llamada a confesar, con palabras y obras concretas, la fe bautismal: ser en todo testigos de lo que Cristo nos ha enseñado por medio de su Evangelio; ser coherentes entre las obras que realizamos y lo que creemos en la mente y profesamos con los labios. Es rl proyecto de salvación que Dios ha establecido para la humanidad, con el fin de conceder la vida eterna a todos los que perseveren en las buenas obras y busquen con sincero corazón su Reino.

Sembremos bondad siendo luz y sal.

El Evangelio nos presenta las metáforas de la sal y de la luz, las cuales nos evocan aquello que la vida del cristiano ha de ser en medio de la sociedad. En las buenas obras los seguidores de Jesús descubren la bondad del Padre que está en los cielos y alabarán a Dios con las obras concretas que realicen en medio de los hermanos; siendo luz que irradia, conduce y abre horizontes y siendo sal que da sabor a la comunidad, transforma las realidades por sus actos de bondad y da sentido a la existencia humana, desde una lógica que no es egoísta sino que se da.

Cuando hablamos de la luz es la voluntad de Dios que nos llama a ser luz para otros, para los tristes, pobres, decaídos para aquellos que realmente nos necesitan.

Siendo discípulos, debemos tener la esperanza de crear un futuro mejor, que nace de Cristo que nos invita a llevar la luz de su Evangelio a aquellos que no lo conocen o se han alejado y luz en medio de la oscuridad.

Hermanos, el cristiano no vive para sí, sino que su vida alcanzará sentido y plenitud en la medida en que se done y se ponga al servicio del hermano; sin importar lo que exija esta entrega, sino mirando el bienestar que le puede brindar al que lo necesita. Así lo dice la Palabra de Dios: "Nada hagan por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando a cada cual a los demás como superiores a sí mismos, buscando cada cual no su propio interés, sino del de los demás" (Filipenses 2,3-4)

Nuestro país necesita urgentemente de cristianos que sepamos dar testimonio de amor y bondad con nuestras obras para poder empezar a romper el muro de los odios, rencores, rabias. Estamos llamados a servir y vivir.

El mundo reclama la bondad de los cristianos. Ser sal y luz en medio de las obras es un mandato del señor para quienes hemos sido bautizados; hablar de buenas obras es hablar de acciones concretas que se ven en el amor al prójimo con actitudes de servicio y apertura, de diálogo y cortesía, ternura y disponibilidad, así como comportamientos concretos de servicio desinteresado. Significa poner en práctica las obras de misericordia, corporales y espirituales, que nos proyecte en el otro y nos ayude a configurarnos con la persona de Jesús.

Esta visita del Papa Francisco a nuestro país requiere de nosotros, todos los bautizados, que seamos sembradores de bondad por medio de nuestros actos, para que el amor que profesamos a Dios se vea en hechos reales y concretos hacia nuestros hermanos que más lo necesitan.
 
DÍA OCTAVO(13 DE AGOSTO)
"SEMBREMOS JUSTICIA EN NUESTRAS DECISIONES"
Por Mons. Hugo Alberto Torres Marín.
Bienaventurados los que tiene hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados” (Mt 5,6).
En la Sagrada escritura justicia equivale a santidad, a dar a Dios y al prójimo lo que es debido, es decir la observancia del derecho y la justicia. Pero esta observancia debe superar la simple aplicación de la ley, así o expreso Jesús “si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 5,20). En algunos textos bíblicos lo que supera la justicia es la caridad (Is. 58,5.10; Mt 6,1-3), y en otros la justicia es el cumplimiento de la voluntad de Dios (Mt1, 19).

En la cuarta bienaventuranza la justicia entendida como el cumplimiento de la voluntad de Dios exige anteponer los derechos de los demás a los propios, así lo hizo Jesús. “En Colombia donde la justicia es manipulada, utilizada para fines personales e intereses egoístas que generan desigualdad, resentimientos y venganzas”, es necesario formar en una justicia entendida como respeto de los derechos de todas las personas, de tal manera que sea posible la fraternidad entre las personas, los grupos humanos y los pueblos (Jn 4,34).

Tener hambre y ser de la justicia es una manera de disponer la vida para aceptar de Dios lo que Él quiera darnos para reparar nuestras miserias no por lo que a nosotros nos es debido sino por la gratuidad de su misericordia, por la abundancia de su amor.

En Colombia vivir la virtud de la justicia requiere que quien ha sufrido el mal esté dispuesto a perdonar, desear el bien y la salvación a quien lo haya ofendido. Y requiere en quien ha causado el mal, que con humildad pida perdón y repare a la víctima. Así puede triunfar la justicia y así se puede lograr una sociedad reconciliada, justa y en paz.

Dicen los obispos del Celam: “la justicia es un derecho de todos los hombres, conferido por el mismo Dios. Está insertada en la esencia misma del mensaje evangélico” y trabajar por ella requiere buscar siempre la misericordia de Dios.
 
DÍA NOVENO(14 DE AGOSTO)
"SEMBREMOS EN EL ENCUENTRO LA ALEGRÍA DEL PERDÓN"
Por Pbro. Guillermo León Álvarez Palacio
TEXTO BIBLICO: LUCAS 15,11-32.
La alegría es uno de los sentimientos más nobles y únicos del ser humano. La alegría cristiana es un don el Espíritu Santo.

La alegría de carácter sagrado es aquella que tiene como fuente inagotable a Dios y su Reino; Dios con su misericordia y su perdón siempre hace florecer el gozo, la alegría, la exultación.

En el Antiguo Testamento Isaías 40,9 nos dice: La creación entera participa de la alegría de la salvación. Isaías 49,13 "Aclamen cielos, exulta tierra prorrumpan los montes en gritos de alegría, pues Yahvé ha consolado a su pueblo y de sus pobres se ha compadecido.

La alegría, es fruto de la experiencia de Dios salvador en nuestra vida. En el Nuevo Testamento presentan la alegría como fruto del dinamismo real del Espíritu Santo. Por ejemplo: El saludo del Ángel a María "Alégrate llena de gracia". Lucas 1,28. Jesús manifiesta que su mensaje es fuente de gozo Juan 15,11.

EL PERDÓN GENERA ALEGRÍA Y ENCUENTRO
Esta alegría se vincula al perdón porque la experiencia de perdonar y ser perdonado ofrece a la persona gozo. Júbilo y bienestar personal.

La base de la alegría verdadera y plena que nos brinda Dios surge de su perdón y del que nosotros ofrecemos a los hermanos, posibilitando el reencuentro y reestableciendo la comunión que es signo de la fraternidad.

La respuesta del Padre en la Parábola del Padre misericordioso nos presenta a un Dios que no es dictador, ni sobreprotector, ni prepotente, sino que nos muestra el camino, nos da la herencia, nos deja libres para que escojamos nuestro destino y nos ofrece permanentemente su perdón, su misericordia es incondicional.

Es importante recordar que siempre podremos volver al Padre, puesto que Él es la fuente de nuestra dignidad, de nuestro perdón. Él es que desea salvarnos.

El perdón auténtico que nace del corazón aniquila la división entre los hermanos, otorga la alegría verdadera y reestablece la comunión rota por el pecado. Este perdón genera alegría por el reencuentro

La alegría más hermosa es la alegría del perdón en el cielo hay mucha fiesta cuando vuelve el pecador, ser perdonado es maravilloso, el perdón nos hace libres.

Así como Dios nos ofrece su perdón y nos reestablece en la comunión con Él, así mismo estamos llamados a ofrecer el perdón a quienes están a nuestro lado.

Cada hermano ha tenido una historia que no puede ser ignorada por el otro, cada quien debe ponerse en el lugar del otro para comprender su realidad y para responder de manera efectiva a sus necesidades.

Muchas veces hay que dejar de lado nuestras propias justificaciones y nuestra rigidez, para salir en busca del que está perdido, ofrecer el perdón y hacer posible el gozo del reencuentro fraterno.

Este año los Colombianos estamos llamados a volver a darnos la mano a abrazarnos con quien nos ha hecho mal, a conceder el perdón al otro así como Dios nos lo ofrece permanentemente cuando se lo pedimos.

Es hora de dejar el pasado atrás y mirar hacia adelante para construir una nación reconciliada y en perdón para volvernos a encontrar como hermanos y alcanzar la alegría que Dios nos brinda.

Dejemos atrás la idea de que solo algunos deben pedir perdón o de que son los otros que tienen que pedirnos perdón.

COLOMBIANOS, SEMBRADORES DE PERDÓN Y ALEGRÍA
El reencuentro de aquel "que estaba perdido y ha sido hallado", o de aquello que se nos había perdido y lo hemos encontrado, siempre produce en nuestros corazones el sentimiento noble de la alegría.

No podemos permitir que la desesperanza, el odio y la violencia nos distancien del perdón y de la comunión con los hermanos. En este sentido, nos debemos preguntar como lo hace Papa Francisco ¿por qué no entrar también en ese rio de alegría? Ante este reto ¿qué le respondemos nosotros?

Así pues preparémonos para la visita apostólica del Papa Francisco a nuestro país, estamos llamados a sembrar alegría en nuestros encuentros de la vida cotidiana, con la familia, con los amigos, en los ambientes donde vivimos y en las celebraciones de nuestra iglesia.

Demos el primer paso y convirtámonos en sembradores de la alegría y del perdón en el reencuentro con nuestros hermanos.
 
DÍA DE LA FIESTA
Acto de Consagración de la Diócesis de Apartadó a Santa María de la Antigua del Darién

(Tomado de la Conferencia Episcopal de Panamá, adaptándolo a nuestra Diócesis de Apartadó)
Santísima Virgen María, te proclamamos y te aceptamos una vez más como Madre de Dios y Madre nuestra.

Acoge hoy nuestro clamor y abraza en tu amor de Madre a quienes habitamos en esta Patria e imploramos tu protección.

Tú has caminado siempre con nosotros desde los albores de la Primera Evangelización, brindándonos tu amparo maternal bajo la advocación de Nuestra Señora de la Antigua.

Al conmemorar otro aniversario del nacimiento de nuestra Diócesis de Apartadó, renovamos la consagración de nuestra Iglesia diocesana a tu corazón Inmaculado, como lo hicieron nuestros antepasados en la fe y en tu devoción.

Ponemos a tus pies nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. El Urabá que hemos sido y el que queremos ser.

Bendice y acompaña a nuestro obispo, a nuestros sacerdotes, a las personas consagradas y a todo el pueblo de Dios que peregrina en estas tierras.

Fortalece a las familias urabaenses para que siendo santuario de la vida estén siempre abiertas a acogerla como don de Dios y a defenderla desde la concepción hasta la muerte natural.

Protege a nuestros gobernantes y dirigentes políticos para que con sabiduría y prudencia busquen el bien común y sirvan a la Patria más y mejor que a sus propios intereses.

Suscita en la juventud la generosidad para responder, como tú, a la voz del Señor. Que todos nosotros movidos por un profundo amor fraterno seamos solidarios y aprendamos a compartir lo que somos y tenemos con los más necesitados, superando las barreras del egoísmo, la marginación y toda forma de explotación e injusticia.

¡Corazón Inmaculado de María! Te entregamos el sufrimiento de quienes padecen soledad y abandono soportando en el cuerpo las angustias de la enfermedad, la falta de libertad o la esclavitud del vicio. Amén.
Vaticano CEC CELAM
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