Por Paola Hurtado 

La llegada de Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez a Apartadó marcó un hito significativo para la comunidad Católica y la sociedad de la región. El 10 de mayo, su llegada a Mutatá fue el inicio de un recorrido lleno de fe y esperanza que abarcó diversos municipios, uniendo a los fieles en una caravana que irradiaba emoción y devoción.

Desde Mutatá hasta Apartadó, pasando por Juradó, Chigorodó, El Monasterio, Carepa, el Reposo y Apartadó, Monseñor Correa Martínez se acercó a los corazones de los creyentes, compartiendo palabras de aliento y compromiso con la comunidad eclesiástica. Cada parada en su recorrido no solo representaba un encuentro físico, sino también espiritual, donde las bendiciones y la guía del nuevo Obispo eran recibidas con gratitud y alegría.

El punto culminante de esta travesía fue su llegada a Apartadó, donde una multitud fervorosa lo recibió con los brazos abiertos. La solemnidad de la ocasión se vio reflejada en una ceremonia majestuosa, donde Monseñor Correa Martínez hizo su profesión de fe y el juramento de fidelidad, comprometiéndose así a guiar y servir a su nueva Diócesis con amor y dedicación.

El día siguiente, el 11 de mayo, la comunidad se reunió nuevamente en la Eucaristía solemne, emotiva y cargada de significado, donde se llevó a cabo la Posesión Canónica de Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez como Obispo de Apartadó. Entre cánticos, oraciones y la presencia divina, la Catedral Santa María de la Antigua del Darién se impregnó de un sentimiento de renovación y esperanza, fortaleciendo el vínculo entre el líder espiritual y su rebaño.

Después de este primer encuentro oficial, la labor de Monseñor Correa Martínez como pastor de la comunidad católica de Apartadó prometía ser un camino de servicio, humildad y compromiso con los valores del Evangelio, guiando a los fieles hacia la luz y la paz espiritual en tiempos de desafíos y bendiciones.

Fuente:

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