«Que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y naciones». Con esta intención, el papa León XIV invita a la Iglesia universal a unirse durante junio de 2026 a una jornada de oración y compromiso por los valores del deporte, destacando su capacidad para construir fraternidad, promover la inclusión y fortalecer la cultura del encuentro.

La propuesta hace parte de la iniciativa internacional «Reza con el Papa», promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, que cada mes convoca a los fieles a rezar por uno de los grandes desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

Mucho más que competencia

En su mensaje para este mes, el Santo Padre presenta el deporte como una realidad profundamente humana y social, capaz de unir personas, pueblos y culturas más allá de las diferencias.

«El deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía; espacio de encuentro y no de exclusión; camino de paz y no de violencia», pide el papa León XIV en la oración que acompaña esta intención.

El Papa destaca que la práctica deportiva enseña valores fundamentales para la vida en sociedad: el respeto por el otro, el trabajo en equipo, la solidaridad, la disciplina, la capacidad de superar límites personales y la aceptación serena tanto de la victoria como de la derrota.

La reflexión cobra especial relevancia en un contexto mundial marcado por polarizaciones, conflictos armados, discursos de odio y crecientes formas de exclusión social.

Un lenguaje universal que une pueblos

La intención de junio coincide además con la proximidad de importantes competencias deportivas internacionales, escenarios donde millones de personas de distintas culturas comparten emociones, aspiraciones y experiencias comunes.

Para León XIV, el deporte posee una fuerza singular: convertirse en un lenguaje universal capaz de tender puentes donde existen divisiones.

No es una preocupación nueva en su pontificado. Durante el Jubileo del Deporte celebrado en Roma en 2025, el Papa afirmó que «el deporte es un camino para construir la paz, porque es una escuela de respeto y lealtad, que hace crecer la cultura del encuentro y la fraternidad».

Posteriormente, al dirigirse a atletas olímpicos y paralímpicos, insistió en que el deporte puede convertirse en un auténtico espacio de encuentro entre personas y naciones, invitando a los deportistas a «competir sin odiarse, ganar sin humillar y perder sin perderse».

Una respuesta al individualismo

La propuesta del Santo Padre también plantea una reflexión sobre los desafíos culturales contemporáneos.

Según ha señalado en distintas intervenciones, el deporte ayuda a contrarrestar las dinámicas de aislamiento e individualismo que afectan a muchas sociedades actuales. Especialmente cuando se practica en equipo, enseña la importancia de la colaboración, la confianza mutua y la búsqueda de objetivos comunes.

En este sentido, la intención de junio resalta que nadie crece solo y que, tanto en la vida como en el deporte, el desarrollo personal está estrechamente ligado a la capacidad de caminar junto a otros.

Un llamado a la inclusión

La Red Mundial de Oración del Papa subraya además la importancia de garantizar que los beneficios del deporte lleguen a todos, especialmente a niños, jóvenes y personas que viven situaciones de vulnerabilidad.

La Iglesia reconoce el valor de las iniciativas deportivas que favorecen la inclusión social, fortalecen procesos educativos, promueven la reconciliación y ofrecen oportunidades de desarrollo humano integral.

De manera particular, el Papa ha alentado a instituciones, organizaciones sociales, comunidades educativas y religiosas a trabajar para que los sectores más excluidos tengan acceso a espacios deportivos dignos y formativos.

La oración del Papa León XIV

Señor de la vida,
te damos gracias por el don del deporte,
por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos,
por las amistades que nacen en la cancha
y la alegría de jugar en equipo.
Tú nos enseñas que en la vida, como en el juego,
nadie se salva solo.

Necesitamos del otro para crecer,
para aprender a respetar, superar límites,
y celebrar juntos los logros alcanzados.
Te pedimos que el deporte sea siempre
escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía,
espacio de encuentro y no de exclusión,
camino de paz y no de violencia.
Haz que quienes practican, entrenan o animan
descubran en el deporte un lenguaje universal
que acerca culturas, une pueblos,
y siembra respeto, solidaridad y superación personal.

Señor Jesús,
que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo,
colaborando con esfuerzo y alegría,
viviendo con humildad en la derrota
y gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección.
Que nunca falte en nosotros tu Espíritu,
que nos hace un solo equipo, unido contigo
para construir comunión y fraternidad en la historia.
Amén.

Vea a continuación el Video del Papa: