Diócesis de Apartadó
La Diócesis de Apartadó anuncia el Evangelio desde el testimonio de Jesucristo vivo, a través de procesos integrales de fe que forman comunidades de creyentes en salida misionera, para que todo el Pueblo de Dios en Él tenga vida en abundancia.
La Diócesis de Apartadó en el 2025 habrá consolidado los procesos integrales de fe, por el encuentro con Jesucristo, el espíritu misionero y sinodal de los evangelizadores y la articulación de sus estructuras y liderazgos pastorales.
A través de los años
Nuestra Señora de la Antigua del Darién es venerada como patrona de la región desde los primeros años de la evangelización en Urabá, cuando Santa María de la Antigua fue sede del primer obispado de tierra firme en América. Su devoción acompaña la historia de la Diócesis desde sus orígenes hasta hoy.
Alonso de Ojeda funda el fuerte de San Sebastián de Urabá. Allí se celebra la primera misa en tierra firme de América, en terrenos del actual Necoclí.
Vasco Núñez de Balboa y Martín Fernández de Enciso fundan Santa María de la Antigua.
El 28 de agosto una bula papal crea la primera sede episcopal de tierra firme en América y nombra obispo a Fray Juan de Quevedo, quien se posesiona en junio de 1514. Los franciscanos abren allí colegios para los hijos de los caciques.
Muere en España el obispo Quevedo, mientras buscaba impedir los abusos de los conquistadores contra los indígenas.
Es nombrado obispo Fray Vicente de Peraza, de la Orden de Santo Domingo, quien se retira a Panamá poco después y fallece.
Santa María de la Antigua desaparece por las rivalidades entre españoles y la acción de los indígenas. La región queda sometida primero a la Diócesis de Panamá y luego a la de Cartagena, sumida en el abandono misionero.
El P. Alonso de la Cruz, agustino recoleto, funda el poblado de Santa Ana y evangeliza a 15 pueblos indígenas. En 1632 muere asesinado tras un conflicto con el cacique Morrongo.
Llegan nuevos misioneros; se destaca el Hno. Andrés Miranda, autor de un catecismo en lengua indígena. La misión agustina desaparece antes de 1639.
Los Dominicos inician su labor en la región y organizan colegios para menores.
Llegan por primera vez los Capuchinos (hasta 1652); regresan entre 1666 y 1689.
Llegan los Jesuitas, quienes fundan Quibdó y reportan miles de conversiones en la región antes de retirarse en 1687.
La presencia de piratas ingleses, holandeses y franceses reduce la acción misionera a visitas esporádicas desde Cartagena. Entre 1719 y 1745, España pierde el control de la región. Los indígenas aceptan de nuevo misioneros jesuitas, pero por poco tiempo; la zona queda en el abandono hasta comienzos del siglo XX.
Llegan a Urabá los primeros sacerdotes diocesanos, provenientes de Santafé de Antioquia.
Misioneros franciscanos de Cali llegan a Turbo en condiciones muy precarias. Entre 1847 y 1867 se registran 86 bautizos.
Monseñor Carlos Bermúdez, obispo de Popayán, visita el río Atrato hasta Quibdó.
Los relatos de la época describen comunidades indígenas alejadas de la acción misionera y una presencia católica escasa e intermitente durante el siglo XIX.
Los Padres Capuchinos se establecen en el Chocó como misión dependiente de la Diócesis de Popayán, hasta que la guerra civil los obliga a salir en 1899.
El P. Manuel Justiniano Uribe recorre 500 km entre Dabeiba, Chigorodó, Turbo y Arboletes, bautizando a 641 personas. Se erige la Prefectura Apostólica del Chocó, que incluye a Chigorodó, Turbo, Riosucio y Acandí.
El P. Eleazar Moncada bautiza a diez niños en Pavarandocito.
La Madre Laura Montoya inicia su labor misionera en Dabeiba, origen de la comunidad de Misioneras de María Inmaculada, que en pocos años llegará a todos los rincones de Urabá y el Chocó.
El 4 de marzo se crea la Prefectura de Urabá, encomendada el 15 de abril a Monseñor Joaquín Arteaga, carmelita descalzo español, con sede en Puerto César.
La extrema pobreza dificulta la creación de nuevas parroquias; en Turbo se construye un templo atendido por misioneros itinerantes. En 1925 la sede de la Prefectura se traslada a un nuevo edificio en Turbo.
Monseñor Arteaga impulsa el proyecto de la carretera al mar y es nombrado presidente honorario de la Junta Propulsora.
Tras la muerte de Mons. Arteaga, asume como Prefecto el P. Severiano de Santa Teresa, autor de la "Historia Documentada de la Iglesia en Urabá y el Darién" en cinco tomos, fuente principal de estos registros. Durante estos años los misioneros, de origen español, enfrentan sospechas por la alianza de España con el régimen Nazi.
Se suprime la Prefectura y la región pasa a la Diócesis de Santafé de Antioquia, bajo Mons. Francisco Cristóbal Toro. Los padres Carmelitas se retiran justo cuando la misión alcanzaba un buen desarrollo.
Es obispo de Santafé de Antioquia Mons. Luis Andrade Valderrama. En 1953 las parroquias de Acandí y Riosucio pasan al Vicariato Apostólico de Quibdó. En 1955 Monseñor Guillermo Escobar V. sucede a Mons. Andrade.
Mons. Eladio Acosta A. se posesiona de la Diócesis de Santafé. El P. Luis Eduardo Urrego ejerce la Vicaría Episcopal para Urabá y crea el Centro de Convivencias Sinaí, trabajando por el proyecto de una nueva diócesis.
Se realiza el Primer Encuentro Juvenil Regional, en el marco del Año Internacional de la Juventud.
La Diócesis de Apartadó fue creada con la Bula "Quo Aptius" del 18 de junio de 1988, con el fin de proveer más eficazmente al bien espiritual de los fieles cristianos que viven en los territorios de la República de Colombia, llamados "Urabá Antioqueño y Urabá Chocoano". Como primer Obispo es nombrado Monseñor Isaías Duarte Cancino, quien se posesiona el 15 de agosto del mismo año. Ese día, la parroquia de la Divina Eucaristía de Apartadó, por mano de su párroco el Pbro. Fabián Urrego, entrega formalmente el templo de la Chinita (futura catedral) y la casa parroquial, para uso provisional como casa episcopal y oficinas de la curia.
Se fundan la parroquia Nuestra Señora de Belén en Bajirá y San José en Nueva Colonia. La Diócesis adquiere 9 hectáreas con diez casas que pertenecían a Coldesa, con destino a los Seminarios. Según el informe diocesano a Roma de ese año, la Diócesis contaba con 19 parroquias, 20 sacerdotes diocesanos, 4 de otras diócesis, 6 religiosos y 15.850 bautizados.
Se inicia el Seminario Menor (5 de febrero, en El Tres, bajo el rectorado del P. Joaquín Emilio Alcaraz) y se funda el Instituto Diocesano para niños sordos "OIR". El 10 de noviembre se crea la Pía Fundación Autónoma Educativa. Se fundan también las parroquias del Divino Niño de Chigorodó, San José Obrero de Apartadó y Nuestra Señora de la Candelaria.
El 16 de mayo tiene lugar la creación del Canal Regional de Televisión Teleurabá, por parte de Mons. Isaías Duarte Cancino, junto con la Oficina de Comunicaciones y la revista Camino. El 8 de diciembre se funda el Seminario Mayor (Decreto N°080) y los primeros colegios diocesanos de Chigorodó y Apartadó (Juan Pablo II y Laura Montoya). Se ordenan los dos primeros sacerdotes para la Diócesis: P. Manuel Salvador David y P. Enrique Gil, el 19 de marzo.
Se inaugura el Santuario de Santa María de la Antigua con motivo de la celebración de los 500 años de evangelización (17 de agosto). El Seminario Mayor inicia labores el 2 de febrero con 14 alumnos, a cargo de los Padres Eudistas, con el P. Jaime Mendoza como rector, y el Seminario Menor se traslada a San Pedro de Urabá. El Papa Juan Pablo II otorga el título de Prelados de Honor a los presbíteros Fabián Urrego y Luis Eduardo Urrego. Se funda la parroquia María Auxiliadora de Nueva Antioquia.
Se consagra la Catedral bajo la protección de Nuestra Señora del Carmen (1 de diciembre). Se inaugura el Museo Arqueológico de la Diócesis en San Pedro de Urabá, con 641 piezas clasificadas y 300 por clasificar. Comienza el boletín diocesano mensual y el programa radial "Talleres de la Paz". Se funda la parroquia del Divino Niño de Turbo.
El 14 de febrero se crea el Centro de Atención y Apoyo para las viudas y huérfanos de la violencia (Compartir). El 24 de febrero se crea la Fundación Diocesana para la Salud. Se funda la parroquia San Fernando Rey de Apartadó. En diciembre se gradúa el primer grupo de bachilleres del internado diocesano.
El 22 de febrero se funda el Centro Misionero Diocesano, encomendado a las Hermanas Teresitas Misioneras. Mons. Duarte Cancino se traslada a Cali como Arzobispo; en septiembre es nombrado Mons. Tulio Duque Gutiérrez, Obispo Auxiliar de Medellín, como Administrador Apostólico. Se crean las parroquias del Reposo y Capurganá. Ese año fallece el P. Alcides Fernández, reconocido por su labor pastoral en el Urabá Chocoano usando avioneta; fue sepultado en Balboa, población que él mismo había fundado.
El 18 de marzo es nombrado Mons. Tulio Duque Gutiérrez Obispo titular de la Diócesis; toma posesión canónica el 19 de abril. Se cierra el Seminario Menor de San Pedro de Urabá. Se ordenan los primeros sacerdotes del Seminario Diocesano: P. José Miguel Salas, P. Honelio Mercado y P. César Gustavo Rodríguez. Se trabaja intensamente en el programa de Comunidades de Paz y servicio a los desplazados por la violencia. Según el informe a Roma de ese año, la Diócesis tenía 29 parroquias, 37 sacerdotes diocesanos, 90 religiosas, 10 colegios diocesanos y 9.812 bautizados.
Se funda la Parroquia de la Catedral bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen y la parroquia María Auxiliadora de Chigorodó.
Mons. Tulio Duque es nombrado Obispo titular de la Diócesis de Pereira; toma posesión el 21 de septiembre. Es nombrado Monseñor Héctor Salah Zuleta como Administrador Apostólico.
Mons. Germán García Isaza es nombrado Obispo titular de Apartadó y toma posesión el 27 de abril. El 15 de agosto se crean cinco parroquias nuevas: del Espíritu Santo en El Totumo, del Divino Ecce Homo en el barrio Obrero de Apartadó, San Martín de Porres en Carepa, de la Niña María en Carmen del Darién (Curbaradó) y de la Anunciación en Zungo Embarcadero.
Mons. García Isaza dirigió la Diócesis hasta su muerte el 11 de octubre de 2006. Lo siguió Mons. Luis Adriano Piedrahita Sandoval, designado el 3 de julio de 2007.
El 9 de octubre, el Papa Francisco designó como Administrador Apostólico a Mons. Hugo Alberto Torres Marín.
El 29 de septiembre, el Papa Francisco lo nombra Obispo de Apartadó.
El 28 de septiembre, el Colegio de Consultores de la Diócesis, a tenor del Canon 421 §1 del Código de Derecho Canónico, eligió al Pbro. Leónidas Moreno Gallego, director de la Pastoral Social, como Administrador Diocesano.
El 19 de marzo, el Papa Francisco nombró a Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez como Obispo de Apartadó.