Se aproximan las elecciones presidenciales en las que cada colombiano deberá decidir, ojalá con un voto consciente y responsable, entre varias propuestas ofrecidas el destino de la nación en los próximos cuatro años.

Son 12 las fórmulas presidenciales y vicepresidenciales que competirán por llegar a ocupar la primera magistratura de la nación el próximo 31 de mayo. Sin embargo, a estas alturas de la contienda existe un alto porcentaje de indecisión entre los electores. Según el ponderador estadístico publicado la semana pasada por el portal informativo “La Silla Vacía”, el 28% del electorado no tiene claro todavía por quien ejercer su derecho al voto. Es una cifra alta cuando faltan menos de quince días para que las urnas se abran. Los católicos, como miembros activos de la sociedad y en ejercicio de nuestro deber de caridad para con el país, estamos llamados también a tomar nuestra decisión electoral con sabiduría y ponderación, evitando así el abstencionismo, que deja irresponsablemente esta elección en manos de otros.

Si usted querido lector(a) está entre este número de ciudadanos que todavía no sabe por quién votar, desde este espacio le ofrecemos una serie de veinte preguntas orientativas que puedan aportar al adecuado discernimiento de su voto presidencial. Piense en un aspirante concreto y pregúntese si el (la) candidato(a) a evaluar:

¿Promueve el bien común por encima del particular?

¿Valora la construcción de un proyecto de país entre sus distintos actores o es excluyente frente a otras facciones políticas o sociales?

¿Expone con transparencia su programa de gobierno o es ambiguo(a) frente a ciertas propuestas controversiales?

¿Promueve la dignidad de la persona especialmente en la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural?

¿Valora el papel de la Iglesia católica como interlocutora válida en la sociedad o, por el contrario, la excluye o minusvalora?

¿Considera a la familia como base fundamental de la sociedad y procura en su programa su defensa y promoción?

¿Tiene conocimientos suficientes sobre el funcionamiento del Estado colombiano, sus problemáticas y retos a futuro?

¿Ha demostrado responsabilidad en el manejo de recursos públicos o privados en otros cargos desempeñados?

¿Tiene capacidad de negociación para trabajar en armonía y respeto con las demás ramas del Poder Público (Congreso y Altas Cortes)?

¿Expone una propuesta ambiental sería que propugne por la conservación y defensa de nuestra casa común?

¿Incorpora en su programa de gobierno principios expuestos por la Doctrina Social de la Iglesia como la solidaridad, la subsidiariedad, la participación y el destino universal de los bienes, respetando la propiedad privada?

¿Su discurso promueve la escucha y el debate abierto o genera revanchismos y divisiones sociales?

¿Está abierto a una relación sana con la prensa, valorando así el disenso y la crítica?

¿Respeta el orden democrático vigente desde la constitución del 91 y se compromete a fortalecer esas instituciones y no a demolerlas?

¿Tiene posturas claras en relación con los países vecinos (p.ej. Venezuela o Ecuador) y con las potencias geopolíticas del momento (p. ej. Estados Unidos o China)?

¿Muestra un interés por la gente en general y sus problemáticas independientemente de su ideología o solamente por militantes de su proyecto político?

¿Es una persona de trato respetuoso y amable, especialmente con sus opositores?

¿Corresponde su historia de vida con sus palabras o es incoherente entre lo que es y lo que dice?

¿Rechaza de forma abierta el explosivo cóctel entre violencia y política que tanto daño le ha hecho en el pasado a nuestro país?

¿Tiene una clara creencia religiosa que está de acuerdo con su visión creyente sobre Dios, las personas, la sociedad y la naturaleza?

Si el candidato(a) que usted ha evaluado acumula 13 o más respuestas positivas, va usted por buen camino en su elección y podría considerar fuertemente esa opción. Si por el contrario, se encuentra por debajo de ese puntaje, le sugerimos mirar hacia otra alternativa. No pretendemos, ni mucho menos, desde estas páginas indicar por quien debe o no debe usted votar. La conciencia, como nos lo enseñó el Concilio Vaticano II, “es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” (Gaudium et Spes 16). La elección definitiva debe ser tomada unicamente desde su conciencia donde se podrá sentir, a veces como un susurro, la voz del Señor.

Esperemos que estas breves preguntas y respuestas sirvan para esclarecer su mente y corazón. Le auguramos una buena e iluminada decisión electoral.